San Telmo es uno de
los barrios más antiguos de la ciudad de Buenos
Aires. Hasta la mitad del siglo pasado era la zona noble
de Buenos Aires. Su denominación original era Altos
de San Pedro Telmo y allí se encontraba el puerto
primitivo de Buenos Aires.
Es además uno
de los barrios más representativos de la ciudad,
ya que en pocas cuadras podremos encontrar construcciones
de los siglos XVIII, XIX y XX. Muchas de las casas y edificios
tienen su propia historia y están rodeadas de leyendas
y se dan cita numerosas manifestaciones de la cultura
y las tradiciones ciudadanas.
En los '60 los artistas
plásticos, fascinados por el entorno histórico
y la arquitectura de San Telmo, montaron aquí sus
ateliers. Desde esa época su espíritu bohemio,
manifestado en los bares, la música en la calle,
las sesiones de jazz y tango, lo hace atractivo para nacionales
y extranjeros de todas las edades.
Cuando uno dice dirigirse
al "centro" en esta Buenos Aires que habitamos,
la afirmación suele resultar pocas veces clara,
por no decir ambigua. El centro geográfico de la
misma no es ese mismo que se menciona. Además,
dicha zona tampoco parece ser un polo de atracción
nocturno hoy día, o un centro comercial. Intentemos
clarificar un poco los conceptos. O el centro se agrandó,
o todo o una gran parte de la Capital es centro, o el
centro no existe.
Si hasta aquellos que habitan ciudades anexadas a la Capital
siguen remitiéndose a ella como otrora lo hicieran
los pueblerinos de los distintos lugares: "vamos
al centro". Ningún habitante de San Isidro
o de Lanús dice "vamos a Buenos Aires"
cuando viene a pasear -o trabajar- por la perla del Plata.
Aunque no se dirijan tampoco precisamente al centro.
Tal vez podamos bucear
nuevamente en la historia y en el nacimiento de esta gran
orbe, y quizá encontremos los rastros de aquél
centro al que se hace alusión en tiempos de la
aldea. Lo que era Buenos Aires en tiempos coloniales es
lo que hoy todos denominan el "centro" de la
ciudad. En sus primeros años y siglos de vida,
las pequeñas casas se fueron distribuyendo en torno
al damero central ideado en la segunda fundación,
para ir perdiéndose más o menos al cruzar
la actual avenida Callao. Al norte de la misma ya entrábamos
en el campo. Varios poblados surgían como pasos
obligados -u obligados por el paso- de los caminos que
iban en busca de otras poblaciones del Virreinato. Con
el tiempo dichos caseríos serían ciudades,
y algunos pasarían a ser barrios de la gran ciudad.
La presencia del Tango en Balcarce
y México (Lugar donde actualmente
funciona Resto Nanin Cena Show). Pero
por ahora quedémonos un poco en el tiempo. Allá
por el siglo XVI todo lo que se tenía en cuenta
por estas tierras estaba entre el puerto y el Cabildo.
Al igual que muchos pueblos, como si fuera un diseño
premoldeado, no podían faltar la plaza central
con la casa de gobierno y la iglesia vigilándola.
Sumémosle la aparición de comercios bajo
las recovas, el banco, la comisaría, los cuarteles
y algunas iglesias que se fueron diseminando como conformando
un viacrucis citadino. Y las casas de adobe en derredor,
observando, como queriendo participar.
Muchas veces decimos ir a un bar céntrico para
terminar en un barrio que fue transformándose en
parte del paisaje central porteño: San Telmo. Lo
que está a pasos de la Plaza de Mayo, sitio obligado
para todo turista, y lugar de reunión de miles
de jóvenes en sus noches de plaza fue en otro tiempo
un barrio bien distinto.
Cochabamba y Balcarce.
Durante los siglos
XVII y XVIII, en la ciudad que comenzó a expandirse,
unos de los primeros parajes por poblar fueron los de
este barrio del sur, que comenzaría a ser identificado
con el nombre del Alto de San Pedro. Dicha denominación
proviene para algunos de su posición más
elevada, y para otros se debe a la existencia de un alto
o descanso de carretas, en lo que es actualmente la plaza
Coronel Dorrego. Varios años más tarde esta
plaza sería el sitio de un acto por demás
trascendente. Un 13 de setiembre de 1816 el pueblo de
Buenos Aires se reuniría en ella para reafirmar
el juramento de los congresales de Tucumán por
la Declaración de la Independencia ante el Director
Supremo, brigadier general don Juan Martín de Pueyrredón.
En esta casa de defensa
1062 nació Domingo French. Construida en 1762,
poco queda de su construcción original. Volviendo
a los comienzos de este barrio vemos que hacia el 1600
este sector, conocido también como "barrio
del puerto", vive la aparición del culto a
San Pedro González Telmo. Este santo fue designado
por entonces patrono del viejo convento de Santo Domingo,
ubicado en la manzana de Perú, México, Bolívar
y Chile actuales. Lo peculiar de este sitio es que se
encuentra fuera de los límites del barrio que adquiriera
su patronímico.
Uno podría ir pensando que Buenos Aires crecía
vertiginosamente -o no tanto- y que la gente necesitaba
lugar para residir. Y que no había otra alternativa
que ir alejándose del centro. Sin embargo San Telmo
no cimienta sus bases con el traslado de gente en busca
de tierras donde construir nuevas fincas, sino que ve
su génesis en el clero. En 1734 los jesuitas decidieron
fundar una iglesia en la zona. Pero ese año no
fue el primero para la historia del barrio, ya que la
autorización real recién llegaría
en 1748, cuando se inició la construcción
de la Iglesia de Nuestra Señora de Belén.
Pegado a ella germinaría
poco después una Casa de Ejercicios Espirituales
para hombres. El conjunto adoptó el nombre de "La
Residencia", el cual se extendería luego también
al barrio y a la plaza del Alto, la que en 1822 sería
denominada "del Comercio".
Cuando los jesuitas son expulsados de España y
sus colonias, en 1767 las obras de construcción
de la iglesia referida quedan inconclusas y dos años
más tarde la zona queda bajo la dependencia de
la parroquia de la Inmaculada Concepción. Dieciocho
años después los padres Bethlemitas se hacen
cargo del templo, trasladando a la casa anexa su hospital.
La casa de Ejercicios
comenzó ya por entonces a ser usada como cárcel,
función con la cual sobrevivirá hasta nuestros
días.Vecino de la Plaza Dorrego, el edificio construido
por los jesuitas en 1735 que fue la sede de la cárcel
correccional de mujeres, es hoy el Museo Penitenciario
Argentino Antonio Ballvé.
Desde 1861 funciona
en ella el mercado del Comercio, hasta que en 1897 la
plaza volvió a tomar su fisionomía de tal
recibiendo en 1900 la donominación de Coronel Dorrego
que aún ostenta. En 1806 se creó la Parroquia
de San Pedro González Telmo, designándose
a la iglesia de Nuestra Señora de Belén
(concluida en 1876) como sede de la misma hasta tanto
se erigiera el templo cabecera, cosa que nunca se realizó.
Un 22 de octubre de 1813 se confirmaría la erección
canónica hecha siete años atrás.
Unos años antes de que fuera concluida la iglesia
de Belén el barrio sufrió una brusca transformación.
Ello fue más precisamente hacia 1871, luego de
la trágica epidemia de fiebre amarilla que provocó
que las familias más pudientes despoblaran la zona,
buscando mejores condiciones climáticas y sanitarias
en el norte o el oeste de la ciudad. Así, el barrio
del sur perdió la importancia de antaño.
Su historia tuvo un vuelco, y muchas casas abandonadas
pasarían a ser ocupadas en poco tiempo por cosmopolitas
familias de inmigrantes: tal es el origen de los primeros
conventillos. Pero además presenta la curiosidad
de poseer la casa más angosta de Buenos Aires.
Al 380 de la calle
San Lorenzo vemos un frente de sólo 2,50 metros,
en lo que algunos se remontan a la época de la
libertad de vientres en busca de una explicación
coherente del porqué de esta casa (si es que acaso
haya que buscarla).
Uno de los restaurantes
tan típocos como us veredas angostas. Uno tiende
a pensar que San Telmo es la Plaza Dorrego y un par de
manzanas a su alrededor. Sin embargo, vemos que el barrio
encuentra sus límites en el siguiente recorrido:
Chile, Piedras, Av. Caseros, Defensa, Av.Martín
García, Av. Paseo Colón, Av. Brasil, el
río y Av. Ingeniero Huergo (de acuerdo a la disposición
del artículo 1º de la Ordenanza Nº 26.607,
Boletín Municipal Nº 14.288, publicado el
4 de mayo de 1972). Esto hace que otro punto histórico,
y también de renombre, se encuentre en sus límites:
el Parque Lezama. Según algunos, fue el lugar elegido
por Don Pedro de Mendoza para fundar Buenos Aires en 1536.
Fue conocido como "quinta de los ingleses",
ya que desde 1812 estuvo en manos del inglés Daniel
Mackinlay y desde 1845 en las del norteamericano Carlos
Ridgely Horne quien la vendió finalmente a don
Gregorio Lezama
Con el correr de los
años dichas tierras pasaron a ser propiedad del
rico comerciante salteño José Gregorio Lezama,
quien en 1867 formó allí un jardín
magnífico, con plantas y árboles de distintos
y exóticos lugares del mundo. A su muerte en 1894
pasan a manos de la Municipalidad.
Al parque se llega siguiendo la calle Defensa, eje histórico
del barrio y considerada la calle más antigua de
la ciudad de Buenos Aires (fue el antiguo "Pasaje
de la Defensa"). Nos topamos con el verde y las barrancas:
alguna vez el río se mecía donde hoy está
Paseo Colón y mucho más. Atrás resuenan
las voces de los objetos más insólitos,
en ese encuentro con el pasado en la feria, alrededor
de la cual existe un importante agrupamiento de locales
destinados a las antigüedades. Esas que alguna vez
fueron testigos de una época de gloria para el
barrio sur.